
Partimos de una idea del artista y la llevamos a un formato posible.
Acompañamos el proceso con decisiones de producción y una estética acorde al límite.
Trabajamos con bajo presupuesto, lo que definió el enfoque.
Menos recursos, más intención.
Elegimos el stop motion como lenguaje.
Un ritmo fragmentado que trabaja sobre la memoria y el tiempo.
La historia es mínima: una chica sola en un café.
A partir de eso, sumamos archivo familiar para expandir lo íntimo y lo emocional.
El trabajo fotográfico se movió entre guion y flujo.
Buscamos imágenes que registren, no que perfeccionen.
En edición ordenamos las capas: material, archivo, ritmo.
Ahí termina de aparecer la historia.
Un videoclip construido desde la limitación.
Donde cada decisión empuja el relato.
Fotografía: Dani Perona
Dirección y edición: Juan Ignacio Rodriguez Wilkinson
Actuación: Renata Campis



