
De la Guerra Malbec no es solo un vino. Es una excusa para construir un universo. Dos cosechas —2017 y 2019—, en una edición limitada de 300 botellas, funcionan como punto de partida. No como fin. Alrededor, se despliega una narrativa que cruza lo audiovisual, lo estético y lo conceptual. Un sistema donde cada pieza activa a la otra. El vino es el objeto. La historia es lo que importa.
Plagio presenta una experiencia que mezcla diseño, arte, música y relato.
Tres piezas sostienen la propuesta:
/ Un producto físico: el vino
/ Dos piezas audiovisuales conectadas
/ Una muestra final como archivo del proceso
No es un lanzamiento tradicional. Es una construcción cultural.



Dos historias conviven.
Por un lado, tres huacaleros atraviesan los valles buscando un tesoro.
Una caminata entre lo ritual y lo absurdo.
Por otro, un secuestro.
Una extracción emocional: lágrimas recolectadas, embotelladas, convertidas en vino.
El vino aparece como resultado de ese proceso. No como origen.











La estética cruza lo onírico con lo trash.
Lo bello con lo incómodo.
Paisajes abiertos, luces artificiales, máscaras, cuerpos en tensión.
Un imaginario que no busca explicar, sino provocar.











El proyecto no termina en una pieza.
Se expande en:
/ cápsulas audiovisuales
/ registros de producción
/ fotografía de producto
/ fragmentos reutilizables
Todo funciona como contenido vivo.














































De la Guerra Malbec es un lanzamiento, pero también un manifiesto.
Una forma de decir qué es Plagio:
una mezcla de cultura, imagen y construcción narrativa.
No vendemos vino.
Construimos sentido.








