
DATA fue un evento. Pero, sobre todo, fue un sistema.
Junto a MardyBum desarrollamos el proyecto de forma integral: concepto, identidad, curaduría, producción, comunicación y registro.
Desde el inicio, el foco estuvo en construir una experiencia coherente. Cada decisión respondió a una misma lógica: claridad, síntesis y detalle.
Diseñamos una marca tipográfica, modular y flexible. Un sistema visual capaz de adaptarse a múltiples formatos y lenguajes. Pantallas, piezas digitales, gráfica y espacio convivieron bajo una misma identidad.












La campaña de comunicación fue parte central del proyecto. Trabajamos sobre una idea simple: lo cotidiano atravesado por la tecnología.
Una señora, una vereda, una silla. Un visor VR.
El contraste no explica, pero activa algo. Humor, cercanía y extrañeza al mismo tiempo.
Las piezas —foto y video— funcionan como variaciones de una misma escena. Movimiento mínimo, repetición, insistencia. Una estética directa, casi documental, pero desplazada.








DATA ocupó la Usina Cultural de Salta con una programación distribuida en múltiples espacios.
Charlas, workshops, instalaciones, música y proyecciones.
Diseñamos no solo cómo se veía, sino cómo se recorría.
El proyecto incluyó también la gestión completa y el registro final.
Desde la primera idea hasta su documentación.
DATA no se pensó como algo permanente.
Se pensó como una experiencia concreta, bien hecha, en un tiempo y lugar específico.
