

Jimmy Paulette and Taboo in the bathroom
Goldin trabaja en una serie de fotografías que cuentan desde adentro la vida de sus amigos: juventud, plenitud, dependencia sexual, depresión, pobreza, amor, violencia, soledad, enfermedad, entre otros aspectos.
Con un impulso punk radicalmente excéntrico, sacaba instantáneamente fotos caseras, a menudo movidas o fuera de foco ("Yo quería hacer foco, pero casi siempre estaba demasiado borracha"), que parecían fotogramas directamente extraídos del tejido de la experiencia. En ellas se veían cuerpos, rostros, relaciones y escenas que conformaban la vida de Goldin. Reinventaba la fotografía al mismo tiempo que las formas de vida. O mejor: hacía del arte una forma de vida.

Nan Goldin: Mitsty and Jimmy.
El tema central de su obra es la narración de la vida sentimental y sexual de su entorno, plasmada en series de fotos que relatan cuerpos y vidas atravesados por enfermedad, pobreza, violencia, sexo y amor.
Tomando prestado el título de una canción de Bertolt Brecht, publica La balada de la dependencia sexual, una joya subversiva repleta de rostros desgastados de brutal realismo, testimonios de la devastación neoyorquina del VIH que provocó la Gran Matanza en la década de los ochenta y que asoló su propia vida amorosa.
La fuente más pura de inspiración de esta artista es la realidad sin filtros ni aditivos, con sus desesperanzas, pulsiones y altibajos emocionales.



La tribu urbana neoyorquina, los excesos, los nuevos roles de género, la orientación sexual y los pasatiempos domésticos encumbran el retrato como formato expresivo en una época donde predominaba el academicismo ortodoxo y paisajístico.
Frente a ese canon, Nan exhibe la heterogénea y dispar familia urbana, con el patrón común de la dependencia inmortalizada y el radicalismo de sus vidas imperfectas.
Goldin trabaja con una perturbadora narrativa personal. Fotografía a sus amigos y amigas, sus compañeros de piso, sus amantes, sus compañeros y compañeras de viaje. Los retrata maquillándose en el baño antes de salir de fiesta, bebiendo, charlando o besándose durante las fiestas, llorando, teniendo sexo o durmiendo en camas solitarias después de las fiestas.

Sus instantáneas capturan la belleza imperfecta de sus conocidos y amigos, con su fulgor y sus heridas. Muestran el cuerpo antiglamour y noctámbulo, precario y revolucionario; el cuerpo escandaloso, morboso y provocador.
Hay una necesidad de coleccionar cada instante, cada segundo de felicidad o de tristeza, para que no se pierda en el olvido.
Gotscho kissing Gillies
Goldin sintonizó rápidamente su cámara y su flash con los signos polimorfos de una suerte de after hour histórico, en el que las viejas categorías que hasta entonces habían definido la identidad y la experiencia (arte/vida, masculino/femenino, público/privado, personal/político) parecían desmoronarse o enloquecer, intoxicadas por una posmodernidad plural, impura y descaradamente antidogmática.
Reinventó un género, el retrato y la figura humana, por aquel entonces encorsetados y academicistas, atreviéndose a bajar a las profundidades insondables de las intimidades domésticas.
Nan Goldin: Misty, Taboo and Jimmy Paulette dressing, 1991.
Goldin encontró su forma, su registro y su material en la Nueva York de principios de los ochenta, una ciudad donde la bohemia artística y la vida sexual cambiaban a un ritmo tan vertiginoso como las reglas del mercado del arte.
Sus fotos registran y encarnan ese momento de la historia social en el que todo el mundo era artista y el amor y el sexo encontraban maneras esperanzadas de trascender límites y de construir.
Nota escrita x Cami Andolfi
Las imágenes fueron tomadas de fuentes externas y se utilizan solo con fines ilustrativos. La autoría y fuente original se indica al abrir cada una. Agradecemos a sus creadores.